
Latas, aluminio, plásticos y otros materiales es lo que día a día les hace ganar el pan a las personas que viven en los alrededores de los basureros de la ciudad. El más conocido, el basurero de la zona 3.
Cómo las personas que habitan en dichos alrededores, no van a adquirir infecciones, enfermedades y hasta la muerte, si sus campos de trabajo y recreación son los deshechos.
Niños llenos de inocencia, se ven jugando con lo que su imaginación les permite en esos "parques" recreativos.
Padres y madres de familia utilizando la luz del día para obtener material, sin derramar lágrimas ni quejas. Pensemos lo que están haciendo estas personas por sobrevivir.
Ahora, manjares veo sobre mi mesa, desayuno, almuerzo y cena; frazadas que cuidan mi sueño noche tras noche; iluminación artificial que me permite hacer muchas cosas, entre ellas, escribir y plasmar pensamientos.
Según el periódico guatemalteco "Prensa Libre", son más de 950 toneladas de basura que llegan solo al basurero de la zona 3. Y entre esas 950 toneladas ¿cuánta contaminación lleva no solo al ambiente, sino que principalmente a la gente que vive, juega y come de esas 950 toneladas de desperdicios y deshechos?
Qué privilegio estar privilegiados.
No será un compromiso, no es sentir lástima, sino aprender de esas personas que viven en dichas situaciones y valoran lo que realmente consiguen día a día para sobrevivir.
Ahora, prohibido reproches, porque teniendo la vida de lujos excesivos sin reconocer el esfuerzo de la lucha por quienes nos lo brindan, no se vale.
Luchar por la vida y aprender de las otras vidas.
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